En el artículo anterior Organizar una mudanza con cabeza (I): Los preparativos os explicábamos algunos trucos para no enloquecer ante la puesta en marcha de una mudanza, pero sin duda la parte más trabajosa es la de clasificar nuestras pertenencias y embalarlas apelando al sentido común, para no desesperarnos, facilitar la búsqueda de objetos y evitar olvidos y extravíos.
Una mudanza no sólo consiste en cargar como mulas los trastos para arriba y para abajo, sino que exige una buena dosis de “logística doméstica” para impedir que el caos le gane terreno al orden. Es por eso que a nuestro instrumental básico compuesto por cajas de cartón, cinta de embalaje y cuerdas, deberemos añadir un buen rotulador y una libreta en la que hacer inventario.
Como partimos de la idea de que la mudanza la haremos por nuestros propios medios y sin la intermediación de una empresa especializada, tanto el embalaje y la catalogación como el transporte (para el que alquilaremos una furgoneta) correrán de nuestra cuenta. Tras habernos deshecho de los trastos, comenzaremos por embalar con antelación los objetos que menos utilicemos, así no nos daremos la paliza el último día.
Es importante no mezclar los objetos de cada lugar de la casa, pues eso nos facilitará muchísimo el trabajo tanto en origen, como en destino. Las cajas deben reforzarse con cinta de embalaje y es importante que tengamos en cuenta la relación peso/volumen de los enseres. Por ejemplo, las cajas más grandes las usaremos para empaquetar objetos livianos, como la ropa, mientras que lo más pesado, tal que los libros, irán en cajas de tamaño reducido para evitar cargar con un exceso de peso.
Será importante que en cada caja escribamos bien claro el nombre de la estancia de la casa a la que va destinada y que las numeremos por lotes. Los números nos serán de gran utilidad, ya que además de facilitarnos un orden para inventariar en una libreta qué contiene tal o cual caja, nos ayudará a identificarlas y hacer recuento sin equivocación para comprobar que no se nos extravió ninguna.
Conviene señalar de forma visible aquellos paquetes que contengan material frágil como vajilla u objetos de decoración, así como las que transporten líquidos y materiales inflamables, ya que eso ayudará a reconocerlas y transportarlas con cuidado, o buscarles un lugar idóneo en la furgoneta, de acuerdo con el tamaño y capacidad del vehículo. Recuerda no cerrar hasta el último momento las cajas que contengan elementos que puedas necesitar a última hora, ¿Cómo identificarlos? Son aquellos con los que llenarías una mochila para viajar un fin de semana.
Muchas gracias!
Muy interesante y realmente práctico, lo tendré en cuanta en mi proxima y poco esperada mudanza:
Aquí podéis ver algo más sobre esto que he encontrado:
http://www.cuatroparedes.com/articulo/titulo/consejos_para_empezar_a_vivir_en_una_casa_alquilada
Gracias a ti Decarlo, nos alegramos de que te haya gustado. Son buenos consejos que, si bien a ti no te sirven por el momento, seguro que le podrás trasladar a alguna persona que conozcas que esté programando un traslado. Es época de iniciar curso y de compartir piso, por eso también es de gran utilidad el enlace que nos pasas. ¡Suscribo lo de tirar el bote de mostaza ya de una vez!