Alegaciones para recurrir una multa de aparcamiento

Por pepecar.com

Existen una serie de pautas básicas que hay que seguir a la hora de enfrentarse al recurso de una multa y en las que es aconsejable esforzarse en caso de que la consideremos verdaderamente injusta o derivada de un error. Aunque a priori te pueda resultar complicado, recurrir una multa de aparcamiento es más sencillo de lo que crees. De hecho, hace unos meses os ofrecíamos una plantilla muy útil para recurrir multas a la hora de redactar un escrito de alegaciones.

Os indicamos a continuación una serie de preguntas que debéis haceros para presentar un recurso de forma exitosa.

La primera pregunta que tenemos que hacernos cuando nos multan por estar mal aparcados es si se ha tratado de un error: si por ejemplo hemos ocupado una plaza reservada a minusválidos o un vado, perjudicando a terceros, deberíamos aceptarla aunque sólo sea por moralidad, pero en casos como estos recurrirla o no ya depende del infractor, aunque va a ser muy complicado que un recurso de este tipo prospere.

Son muchos los motivos por los que nos pueden poner una multa por estar mal estacionados, como aparcar en un vado, en un “carga y descarga”, sobre una acera, en un paso de peatones, por aparcar en prohibido, en doble fila o por no poner el ticket dentro de un área controlada por el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER). De igual modo, son diferentes las alegaciones que pueden hacerse en cada caso y dependiendo del hecho concreto de cada uno, aunque existe alguna que otra pauta comunes que os explicaremos por si os puede ser de utilidad.

Si la multa nos la facilita un agente en mano se considera que ya estamos notificados, por lo que los plazos empiezan a contar. Contrariamente a lo que se piensa, el hecho de que no la firmemos sólo significa que no estamos conformes, pero no que no hayamos sido notificados. En caso de que la multa nos la encontremos en el parabrisas, deberemos esperar a que se nos notifique en nuestro domicilio, un documento “a la intemperie” no es una notificación fehaciente, es decir, aquella que le garantiza a la Administración que has sido informado.

Cuando se nos notifica de forma fehaciente se nos informa de un plazo para presentar un recurso y las correspondientes alegaciones sobre el porqué no estamos de acuerdo con la sanción. A la hora de enfrentarse al recurso, muchos escriben cualquier cosa para tratar de retrasar el asunto y aprovecharse de la lentitud administrativa y rezan para que, mientras los papeles van y vienen, el asunto prescriba, algo que cada vez es menos probable que ocurra debido a mayores avances en los sistemas. Lo inteligente, no obstante, es buscar buenos argumentos para apoyar nuestro recurso en alegaciones coherentes y que puedan ser admitidas.

No hay nada mejor para que un recurso prospere como ser conocedor de la normativa de tráfico con detalle.

Si nos han multado estando ausentes, lo primero de todo es necesario que hagamos una observación exhaustiva del lugar exacto en el que fuimos sancionados, en busca de cualquier cosa que nos pueda servir para recurrir la multa argumentando que no se informa adecuadamente de tal prohibición en tal lugar. Esto es: verifica que efectivamente hay señales o indicativos que prohíban el aparcamiento y, si los hay, asegúrate de que son reglamentarios, si las señales son visibles o algo las tapa (como las ramas de un árbol, una pintada o pegatina…) si están a la altura adecuada, o cualquier otro aspecto que pueda serte de utilidad.

En este sentido, no sólo las señales oportunas tienen primero que estar y segundo que ser visibles, sino que deben ser legibles. Por ejemplo, si os multan en Cataluña y las indicaciones de la señal están escritas únicamente en catalán, podréis recurrirla alegremente argumentando que no sois catalanoparlantes. Os ampara la ley, ya que está estipulado que las indicaciones escritas de las señales de tráfico tienen que expresarse, al menos, en el idioma oficial del estado. Existen precedentes en Cataluña, pero esto se aplica a cualquier otra región en la que coexistan dos lenguas oficiales.

Es además importante comprobar si los datos que figuran en la denuncia se corresponden con la realidad: nombre de la calle y número, matrícula, modelo y color del vehículo… En el caso de que, tras la investigación anteriormente propuesta encuentres alguna irregularidad, ya tienes el argumento para llevar a cabo el escrito de alegaciones, pues estaremos ante un defecto de forma. Otra manera de lograr que nos quiten la multa sería solicitando que el agente o el controlador que nos multó presente pruebas fehacientes, como fotografías o testigos. Esto nos va a servir siempre que nos hayan multado sin merecerlo, como cuando confunden tu vehículo con el del verdadero infractor.

Los plazos de prescripción de estas multas de aparcamiento según la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, dependen del tipo de falta que se haya cometido. Para faltas leves el plazo es de tres meses y para faltas graves y muy graves, el plazo es de seis meses. El plazo comienza a contar desde el día en el que se cometió la infracción y podría verse interrumpido por cualquier actuación administrativa de la que tenga conocimiento el denunciado. Presentar un recurso puede ser una buena opción para que pase el tiempo y con suerte que la multa prescriba.

En definitiva, recuerda que para que nos puedan multar las señales que prohíben aparcar deben de estar en buen estado, ser visibles, accesibles y legibles. De igual modo, en la notificación que nos llegue deben figurar correctamente los datos de nuestro vehículo así como la fecha,  hora y lugar de la infracción. Si se ha dado el caso de que alguno de los factores que son decisivos para que se nos pueda aplicar la sanción, fallan, podemos alegar buenos argumentos y tenemos muchas posibilidades de éxito.

Imagen: Flickr / comcinco; Flickr / korrey