Recorrer Mallorca en coche (I): Naturaleza salvaje y prehistórica

25 junio 2010 · 2 comentarios

Hay muchas maneras de mirar Mallorca, en las Islas Baleares. Al margen de su extraordinario patrimonio monumental y de que posee magníficas playas, la gran singularidad y belleza de la isla no sólo se debe a su orografía costera o arquitectónica, sino también a sus parajes naturales y sus tesoros geológicos. Se trata por tanto de una manera distinta de acercarse al lugar, por ejemplo en épocas invernales, cuando el visitante puede trazar un recorrido por sus diversos Parques Naturales y Áreas de Conservación.

El viajero que desee sacarle el máximo partido a su tiempo de estancia en la isla deberá plantearse el contratar un servicio de alquiler de coches en Mallorca que le permita moverse con plena libertad por la isla y acceder de forma fácil y rápida a los rincones y parajes naturales más asombrosos que atesora la región.

En Mallorca existen multitud de entornos naturales inigualables, siendo la Reserva Natural de S’Albufereta – Pollença una de las zonas húmedas y de pantanos más relevantes de la isla, debido en parte a su elevado interés ecológico y de biodiversidad. También el Parque Natural de Mondragó – Santanyí, una de las zonas de mayor riqueza ornitológica de la isla, con gran variedad de paisajes, sinuosos torrentes que mueren en bellas playas y encinares donde abundan las orquídeas.

En el Parque Natural de Sa Dragonera – Andratx, en la isla del mismo nombre, el visitante observará lagartos y delfines y pisará lo que fuera territorio de corsarios, piratas y contrabandistas, debido a su situación estratégica. Por su parte, el Parque Nacional Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera está formado por una isla principal y 18 islotes. Su castillo fue utilizado como campo de concentración de prisioneros franceses tras la batalla de Bailén.

Quienes disfruten con la contemplación de las aves no deben perderse Conservación de la Vida Silvestre en el Mediterráneo – Campanet, espacio para la recuperación y conservación de los buitres europeos. Por su parte, en Son Navata hallaremos el tercer humedal más importante de la isla, con gran densidad de población de aves acuáticas invernantes. Un espectáculo natural sin igual es asistir a la floración de los almendros a finales de enero, cuando los campos de la isla se tiñen con las flores de más de 100.000 almendros. Escarpadas montañas y fértiles valles se encontrará aquél que decida recorrer la sierra de la Tramuntana, delimitada por isla Dragonera y cabo Formentor.

En Manacor encontraremos las Cuevas del Drach en Porto Cristo, unas de las cavidades más grandes de la isla, alcanzando una profundidad de 25 metros. Están formadas por cuatro cuevas comunicadas entre sí: Los Franceses, Luis Salvador, Cueva Blanca y Cueva Negra. Se formaron por la acción erosiva del mar y en su interior se halla uno de los mayores lagos subterráneos del mundo, el Lago Martel, en el que se ofrece un breve paseo en barca bajo las iluminadas estalactitas y estalagmitas.

También las Cuevas dels Hams, un escenario mágico y misterioso de grutas que conforman catorce estancias, como Primeras Visiones, Cementerio de las hadas, El Paraíso Perdido de Milton, El sueño del ángel o el Mar de Venecia. En el lago aún perduran unos pequeños crustáceos prehistóricos, blancos y completamente ciegos. En el interior de ambas cuevas se ofrecen conciertos y recitales de música clásica.

Imagen: Cuevas del Drach; Wikimedia Commons

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