Lugares para recoger setas en España y consejos para su recolección

5 noviembre 2010 · 2 comentarios

Es temporada de setas y sois muchos los que aprovecháis la excusa para dar sanos paseos por los pinares y valles, aunque en muchas ocasiones se vuelva con la cesta vacía, pero oye, sin caen un par de níscalos, aunque sea para hacer una tortilla, toda una mañana en el campo no nos habrá parecido en balde. Pero muchas veces queremos ir a buscar setas y no sabemos hacia dónde dirigirnos, por eso queremos hacer una lista con los mejores bosques o prados para recoger setas en España.

Este fin de semana el sol lucirá en toda la península con más o menos intensidad, de modo que el clima acompañará a aquellos excursionistas que decidan echarse al monte a curiosear entre hongos y admirar el gran desconocido universo fúngico, olor a pino y tierra mojada, aire puro, silencio y mucha tranquilidad.

Boletus Edulis - Excelente comestible

Comenzaremos haciendo un recorrido por el norte de España, por ejemplo en Mieres y Cangas del Narcea, en Asturias, se pueden encontrar lepiotas, níscalos, boletus, cantarelus y lenguas de vaca, sobre todo en las praderas donde hay ganado. La Valdorba, en Navarra, cuenta con diversos bosques que son escenario de itinerarios micológicos, como la ruta de Unzúe donde pueden encontrarse muchas especies de setas diferentes. Ezcaray e Igea, en La Rioja, dos municipios de gran tradición micológica con importantes bosques para la recolección.

En la zona pirenaica destaca el Valle de Echo, en Huesca, donde los lugares señalados para la búsqueda de hongos son el valle de Aragüés de Puerto, el valle del Hospital y la Selva de Oza. También es digna de mención La Alta Ribagorça, en Lleida, una comarca pirenaica próxima al valle de Arán. Su gran biodiversidad hace la zona muy proclive para la proliferación de setas, y cómo olvidarnos de Berguedá, en Barcelona, una comarca de la que ya os hemos hablado en alguna ocasión y que se trata de uno de los entornos preferidos de Cataluña para la recogida de setas, donde destacan los bosques del Pla de Puigventós.

Las opciones en Castilla y León pasan por recorrer la Serranía de Albarracín, en Teruel: níscalos, aceiteros y setas de cardo en un lugar que atesora magníficos paisajes. Rabanales, en Zamora, es uno de los mejores lugares de España para la recolección de setas; tanta es la tradición, que cuenta con el Museo Micológico más documentado del país, un plan alternativo perfecto para un fin de semana dedicado a la naturaleza. Monte Faedo de Orzonaga, en León, posee un hayedo que se plaga de setas en la temporada otoñal, pues se trata de un bosque sombrío y de vegetación espesa, con un alto índice de humedad, de modo que se dan las condiciones ideales para la proliferación de hongos y es posible encontrar ejemplares de gran tamaño.

Níscalo (Lactarius deliciosus) - Excelente comestible

Covarrubias, en Burgos, cuenta con extensos pinares con abundancia de níscalos, una de las setas rey de la temporada. Los bosques de San Leonardo y Navaleno, en Soria, cuentan con pinares en los que proliferan níscalos y tricholomas, mientras que en los encinares podremos encontrar boletus y legistas. Pinares Llanos, Fuenfría y Lozoya, en Madrid. Aquí encontraremos níscalos, boletus y lacarias. En Hayedo de Montejo es posible encontrar amanitas, lepiotas, champiñones silvestres y setas de los caballeros.

En la parte suroeste de España se localizan lugares como Puebla de Obando, en Badajoz, donde destacan los bosques que se localizan entre las sierras de Loriana y el Vidrio. También conviene destacar el Parque Natural Sierra de las Nieves, en Málaga, uno de los mejores lugares para la recolección de setas en Andalucía donde destacan las setas de cardo y las cagarrias. Sin embargo, es necesario extremar las precauciones, pues en este entorno proliferan ejemplares muy venenosos, como la Amanita pantherina, la Galerina marginata o la Matamoscas. Finalmente, no podemos dejar de recomendar una de las zonas de mayor valor micológico de toda Europa: Aracena, en Huelva, un paraje de Sierra Morena donde pueden encontrarse hasta trufas.

Para finalizar me gustaría daros algunos consejos: no arranquéis las setas de cuajo o las portéis en una bolsa de plástico, lo ideal es arrancar los hongos como cuando arrancamos flores, dejando que la parte del bulbo permanezca en la tierra. Para transportarlas se recomienda una cesta de mimbre, pues así dejamos escapar las esporas. Ambas acciones, además de contribuir a la conservación medioambiental, harán posible la proliferación de más setas con posterioridad. No arranques, cortes o pisotees setas que no vas a llevar, las que no quieras o no sirvan, déjalas enteras: forman parte del ecosistema.

El segundo de los consejos se refiere a la ingesta. Recolecta únicamente aquellas setas que reconoces al cien por cien, utiliza una buena guía cuando tengas dudas para evitar posibles confusiones (hay ejemplares comestibles muy parecidos a otros que son venenosos). Si no tienes ni idea, trata de ir acompañado de algún lugareño que sí tenga nociones o haz simplemente una incursión de aproximación al mundo de la micología, como observador para una primera toma de contacto. Y por supuesto jamás te comas un ejemplar que desconozcas o del que te quepa alguna duda, por pequeña que sea.

Vía: Viajes Pasión

Imagen: Wikimedia Commons / Ramiro Adiego; Hans HillewaertEricsteirnet

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